En el corazón de la arena, donde los dioses griegos observaban con ojos fríos, se erguía un gladiador romano. Su armadura, una pieza única, reflejaba la luz del sol como mil estrellas. En su rostro, una máscara de determinación que ocultaba un pasado trágico. Su nombre, un eco en el viento: Leónidas. Su furia, un rugido que conmovía a sus